Cala Deià - Sa Pedrissa

Cala Deià - Sa Pedrissa

Hoy realizamos una sencilla ruta circular entre el bonito pueblo de Deià y su cala, subiendo además al Pi de sa Pedrissa, que aunque pasamos junto a él con el coche de camino a Deià, está un punto de la carretera donde es imposible pararse con el coche.

Dejamos el coche en el parking en la entrada del pueblo, a la derecha, poco antes del lavadero. Empezamos el camino por la pasarela de madera, al otro lado de la carretera y subimos hasta el antiguo lavadero público (3’). Frente a éste, hay unas escaleras que bajan hacia la calle de Es Clot, en la zona del mismo nombre y que no es difícil adivinar porqué se llama así. Bajamos llevando el torrente a la derecha y pasamos junto al Museu Arqueológic de Deià (4’) y poco más abajo encontramos el refugio de Can Boi (6’) incluido en la ruta de Pedra en Sec y GR221.

Continuamos descendiendo, dejando el refugio a la izquierda y llegamos a una bifurcación (4’), donde encontramos en la pared de la izquierda un panel con un mapa de la zona. Aquí, por la derecha, se inicia el Camí des Ribassos, señalizado con una baliza y que es por donde continuamos. Pasamos junto a la pileta de la Font des Molí (1’), colgada de la pared de piedra y con una curiosa canaleta que alimenta el lavadero, todavía en uso, que encontramos poco más abajo (1’).

A partir de aquí el camino se va estrechando, rodeado por la vegetación de los huertos colindantes, hasta llegar a una escalerilla o botador (7’), con un importante cortado sobre el torrente a la derecha. A partir de aquí el camino se va ensanchando a la vez que se adentra en un cuidado olivar y empieza a bajar en diagonal a la derecha, entre los bancales, para llegar enseguida a otra escalerilla (6’). En menos de 1’ cruzamos un pequeño puente de piedra sobre una torrentera y en 2’ más llegamos al desvío –a la izquierda- del camino que sube hasta el Pi de sa Pedrissa y señalizado con una baliza indicadora.

Subimos por este estrecho camino, a tramos empedrado, teniendo la precaución de dejar cerradas todas las barreras que vamos abriendo. Pasamos junto a Can Caleta (5’) y más arriba llegamos a un pequeño rellano entre pinos, a la derecha (9’), pero el camino todavía sigue de frente y tardamos 8’ más en llegar a la carretera cerca del singular Pi de sa Pedrissa, de la especie Pi Ver (Pinus Pinea) y catalogado en 1993.

Regresamos por el mismo camino hasta el Camí des Ribassos (18’) para continuar descendiendo hacia la cala. Pasamos el puente (2’) sobre el Torrente Major y bajamos hasta la cala (13’) por la carretera asfaltada que baja desde Deià. Descansamos y tomamos un refresco en uno de los bares de la cala antes de iniciar el ascenso.

Iniciamos el ascenso por el mismo camino de bajada, y al llegar al asfalto (2’), tenemos a la derecha un puente sobre el torrente y a la izquierda el sendero que nos subirá hacia el mirador que es nuestra siguiente meta. Este camino nos va regalando vistas sobre Cala Deià, a medida que vamos subiendo. En un primer cruce (5’) vamos a la derecha, y en el siguiente (3’) también a la derecha. En 1’ llegamos al final de la pista hasta donde llegan los coches y unos metros más arriba a la derecha, después de una casa con forma de torre de planta cuadrada, está el mirador de Son Bujosa (2’) desde donde podemos disfrutar de Cala Deià a vista de pájaro.

Después de disfrutar de las vistas volvemos a la pista para seguirla hacia la derecha, hasta encontrar el cruce con el camino del GR221 (3’), marcado con una baliza. Aquí vamos hacia la derecha y en la siguiente baliza (1’) a la izquierda. Este tramo del GR221 coincide con el antiguo Camí de sa Pesta, trazado para evitar el paso por Deià en los años de la peste.

En 5’ llegamos a una escalerilla que nos da acceso a la carretera asfaltada de la cala, junto al puente que habíamos cruzado antes. En esta ocasión vamos a la izquierda, ascendente y pocos metros más arriba, a la izquierda, tomamos el Camí de sa Vinyeta. Este camino, a tramos empedrado, cruza la carretera en varias ocasiones y pasamos un botador metálico (4’). Después el camino se adentra en un olivar y va zigzagueando hasta una escalerilla de madera (7’) que nos deja en el final de una calle asfaltada.

Continuamos por esta calle en claro ascenso hasta llegar a la carretera (5’) junto a un banco de piedra donado por la Senyora de Can Abatle en 1952 a los vecinos de Deià. Desde aquí vamos por la carretera a la derecha para pasar junto al lavadero (5’) y por la pasarela de madera hasta el parking donde habíamos dejado el coche (2’) para dar por concluida la ruta de hoy.


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  • Hoy realizamos una sencilla ruta circular entre el bonito pueblo de Deià y su cala, subiendo además al Pi de sa Pedrissa, que aunque pasamos junto a él con el coche de camino a Deià, está un punto de la carretera donde es imposible pararse con el coche.

    Dejamos el coche en el parking en la entrada del pueblo, a la derecha, poco antes del lavadero. Empezamos el camino por la pasarela de madera, al otro lado de la carretera y subimos hasta el antiguo lavadero público (3’). Frente a éste, hay unas escaleras que bajan hacia la calle de Es Clot, en la zona del mismo nombre y que no es difícil adivinar porqué se llama así. Bajamos llevando el torrente a la derecha y pasamos junto al Museu Arqueológic de Deià (4’) y poco más abajo encontramos el refugio de Can Boi (6’) incluido en la ruta de Pedra en Sec y GR221.

    Continuamos descendiendo, dejando el refugio a la izquierda y llegamos a una bifurcación (4’), donde encontramos en la pared de la izquierda un panel con un mapa de la zona. Aquí, por la derecha, se inicia el Camí des Ribassos, señalizado con una baliza y que es por donde continuamos. Pasamos junto a la pileta de la Font des Molí (1’), colgada de la pared de piedra y con una curiosa canaleta que alimenta el lavadero, todavía en uso, que encontramos poco más abajo (1’).

    A partir de aquí el camino se va estrechando, rodeado por la vegetación de los huertos colindantes, hasta llegar a una escalerilla o botador (7’), con un importante cortado sobre el torrente a la derecha. A partir de aquí el camino se va ensanchando a la vez que se adentra en un cuidado olivar y empieza a bajar en diagonal a la derecha, entre los bancales, para llegar enseguida a otra escalerilla (6’). En menos de 1’ cruzamos un pequeño puente de piedra sobre una torrentera y en 2’ más llegamos al desvío –a la izquierda- del camino que sube hasta el Pi de sa Pedrissa y señalizado con una baliza indicadora.

    Subimos por este estrecho camino, a tramos empedrado, teniendo la precaución de dejar cerradas todas las barreras que vamos abriendo. Pasamos junto a Can Caleta (5’) y más arriba llegamos a un pequeño rellano entre pinos, a la derecha (9’), pero el camino todavía sigue de frente y tardamos 8’ más en llegar a la carretera cerca del singular Pi de sa Pedrissa, de la especie Pi Ver (Pinus Pinea) y catalogado en 1993.

    Regresamos por el mismo camino hasta el Camí des Ribassos (18’) para continuar descendiendo hacia la cala. Pasamos el puente (2’) sobre el Torrente Major y bajamos hasta la cala (13’) por la carretera asfaltada que baja desde Deià. Descansamos y tomamos un refresco en uno de los bares de la cala antes de iniciar el ascenso.

    Iniciamos el ascenso por el mismo camino de bajada, y al llegar al asfalto (2’), tenemos a la derecha un puente sobre el torrente y a la izquierda el sendero que nos subirá hacia el mirador que es nuestra siguiente meta. Este camino nos va regalando vistas sobre Cala Deià, a medida que vamos subiendo. En un primer cruce (5’) vamos a la derecha, y en el siguiente (3’) también a la derecha. En 1’ llegamos al final de la pista hasta donde llegan los coches y unos metros más arriba a la derecha, después de una casa con forma de torre de planta cuadrada, está el mirador de Son Bujosa (2’) desde donde podemos disfrutar de Cala Deià a vista de pájaro.

    Después de disfrutar de las vistas volvemos a la pista para seguirla hacia la derecha, hasta encontrar el cruce con el camino del GR221 (3’), marcado con una baliza. Aquí vamos hacia la derecha y en la siguiente baliza (1’) a la izquierda. Este tramo del GR221 coincide con el antiguo Camí de sa Pesta, trazado para evitar el paso por Deià en los años de la peste.

    En 5’ llegamos a una escalerilla que nos da acceso a la carretera asfaltada de la cala, junto al puente que habíamos cruzado antes. En esta ocasión vamos a la izquierda, ascendente y pocos metros más arriba, a la izquierda, tomamos el Camí de sa Vinyeta. Este camino, a tramos empedrado, cruza la carretera en varias ocasiones y pasamos un botador metálico (4’). Después el camino se adentra en un olivar y va zigzagueando hasta una escalerilla de madera (7’) que nos deja en el final de una calle asfaltada.

    Continuamos por esta calle en claro ascenso hasta llegar a la carretera (5’) junto a un banco de piedra donado por la Senyora de Can Abatle en 1952 a los vecinos de Deià. Desde aquí vamos por la carretera a la derecha para pasar junto al lavadero (5’) y por la pasarela de madera hasta el parking donde habíamos dejado el coche (2’) para dar por concluida la ruta de hoy.

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